Wednesday, March 16, 2005

“MOVILIZADOS” POR LA INFORMACIÓN

Adaptarse. Esta es la máxima que lleva a cabo la prensa con respecto a los nuevos soportes tecnológicos. Pero esta adaptación hay que trasladarla a la práctica procurando, además, ensanchar la presencia del medio, su relevancia y, por supuesto, su capacidad para generar negocio. En este sentido, las exigencias que plantean las nuevas tecnologías han sido siempre, durante toda la historia de los medios, muestras de cómo se sube el listón para este sector si no quiere perder el "tren" de su tiempo. En esta era digital que vivimos, han surgido distintas opciones de adaptación, entre ellas con la telefonía celular, concebida en sus orígenes exclusivamente para la transmisión de voz. Ahora, en esta nueva etapa, adquiere nuevas funciones: servicios de datos, audio y vídeo. Entre sus múltiples posibilidades despunta una que cambiará el concepto periodístico del que se viene hablando: la telefonía móvil como soporte de información periodística.


Señor Watson, venga aquí, quiero verle”. Con estas palabras, pronunciadas por Alexander Graham Bell en 1876, comenzaba el imparable desarrollo de la telefonía. Habrá que esperar hasta 1973 cuando Martin Cooper introduzca el primer radioteléfono en Estados Unidos mientras trabajaba para Motorola. Pero no será hasta 1979 cuando aparezcan los primeros sistemas comerciales en Japón por la compañía NTT, sucediéndose posteriormente en otras muchas naciones. Con ese punto de partida, en varios países se diseminó la telefonía celular como una alternativa a la telefonía convencional inalámbrica. La tecnología tuvo gran aceptación, por lo que a los pocos años de implantarse se empezó a saturar el servicio. En ese sentido, hubo la necesidad de desarrollar e implantar otras formas de acceso múltiple al canal y transformar los sistemas analógicos a digitales, con el fin de dar cabida a más usuarios. Se suceden así las diversas generaciones en telefonía móvil, con respecto a los avances que se han ido generando en esta tecnología: desde el GSM, pasando por el WAP y el GPRS, hasta llegar al UMTS.


Una de las aplicaciones más fuertes e importantes que ha tenido el teléfono celular, además de la comunicación móvil, es el acceso a Internet móvil, que es como si se estuviera frente a la pantalla de un ordenador. Esta nueva aplicación permite incluso ver televisión en tiempo real en la pequeña pantalla o hasta realizar videoconferencias de gran calidad.

Sin duda, un paso fundamental para permitir el acceso a la Red desde el teléfono móvil u otros dispositivos inalámbricos es el desarrollo de la tecnología WAP (Wireless Access Protocol, protocolo de acceso sin cables). En este aspecto todas las compañías parecen estar de acuerdo: un protocolo único y global donde desarrollar contenidos o servicios. De este modo Roberto Díaz ratifica este hecho argumentando que "el acceso a Internet mediante el uso del teléfono celular fue posible gracias al protocolo WAP, desarrollado por un consorcio de compañías relacionadas con la industria de la telecomunicación inalámbrica, cuyo objetivo era el proveer un método estándar para recursos pequeños y limitados como lo son los teléfonos celulares, con el fin de poder acceder Internet".

Actualmente comienza a abrirse paso la “Tercera Generación”, también conocida como UMTS (Universal Mobile Telecommunications Service).
Los anuncios de 3G ya inundan los medios de comunicación, como se pudo comprobar en la pasada campaña de Navidad. Se trata de campañas dirigidas a un usuario sobre todo joven, al que le gusta probar las novedades. La 3G, equivalente a la banda ancha, aporta velocidad -los datos se transmiten diez veces más rápido que en GSM, la tecnología precedente, y su lanzamiento comercial se basa en servicios que hasta ahora resultaban inaccesibles o muy lentos. La videollamada, el acceso directo a la televisión desde el móvil, los juegos interactivos entre usuarios, junto a la posibilidad de bajarse música de Internet y escucharla con la calidad de un reproductor MP3, acceso a noticias del momento, la cartelera cinematográfica, la banca electrónica, entre otros.

A pesar de todas estas posibilidades la tecnología UMTS no termina de despegar. Pero las compañías también creen que esta tercera generación abre un mundo de posibilidades, sobre todo en la transmisión de imágenes y en la recepción de información. Con el equipo listo -en una continua evolución- y las redes ya aptas para transmitir la cantidad de información necesaria, el desafío ahora es llenar el nuevo medio de contenido. Las empresas que producen material periodístico para los soportes tradicionales ya se están volcando en el nuevo formato. Saben que adelantarse a la competencia es fundamental.

En esta línea es importante resaltar las posibilidades del teléfono móvil, respecto a otros soportes, como vía para recibir información. Y en este sentido la red de redes cobra un protagonismo capital. En primer lugar los productores de material periodístico pueden transmitir audio, vídeo y animaciones, y llegar con este contenido al instante y en tiempo real. El desafío es contar tales noticias lo más sintéticamente posible. También hay que tener en cuenta que todo individuo puede llevar consigo el teléfono a todas partes, con lo cual, la principal herramienta que se puede aprovechar es el sistema de “alertas”, que permite avisar al usuario de que tiene una noticia. El sistema de alertas es el principal valor agregado que tiene el móvil como medio periodístico con respecto al resto de los soportes. Lo importante para el productor del material periodístico es saber usar esta herramienta en su justa medida, con el fin de no cansar al receptor. Además se pueden hacer estas “alertas” a la medida de los intereses del usuario.
Pero además de vía de recepción de noticias, el móvil también se convierte en una herramienta fundamental para la difusión de información. Realizar fotos y enviar textos con un teléfono multimedia es tan sencillo para un periodista como para cualquier otro usuario, por lo que los móviles de tercera generación dan alas a la idea del ciudadano como colaborador en el proceso informativo. Por tanto, todo individuo es un periodista potencial. El móvil se convierte en una nueva tecnología en la que todo ciudadano puede realizar sus propias informaciones que luego serán difundidas en un medio determinado. Forma parte, por tanto, del llamado periodismo participativo.

Cambian las tecnologías y, con ellas, la forma de hacer y recibir la información. Es el nacimiento de un nuevo lenguaje periodístico, diferente con respecto a lo que muchos consideran el "auténtico" periodismo. Se difuminan las formas y nace otro modo de difundir información, una nueva forma de fabricar la realidad.

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