INFORMACIÓN A UN “CLICK” DE DISTANCIA
«La noticia correcta comienza por el clímax».
Warren (1979)
Nos encontramos inmersos en plena Sociedad de la Información, lo que supone la aparición de nuevos medios consecuencia del auge de las nuevas tecnologías. Unos avances ante los que el profesional de la información no puede quedar desfasado si no desea “autocondenarse” a morir lánguidamente al no saber manejar las nuevas herramientas. Este factor, si bien por una parte ha significado una importante evolución en la tarea periodística, por otra ha permitido que al periodista se le exijan cada vez más tareas. Es más, este periodista debe saber redactar un mismo texto para la radio, la televisión, la prensa escrita e incluso para la versión web de la que dispone el grupo para el que trabaja. Tal y como señala Álvarez Marcos en el Manual de redacción ciberperiodística “la convergencia de diferentes medios en una misma estructura empresarial y la proliferación de compañías multimediáticas, ha generado una tendencia al aprovechamiento múltiple de los mismos recursos periodísticos. Nace así la multitextualidad, entendida como la capacidad de un texto para ser muchos a la vez”. En este sentido se retoman viejas formas de la actividad periodística que ayudan a aunar todo el esfuerzo en un mismo texto: la pirámide invertida.
Estamos en la era del hipertexto, pero el quehacer periodístico continúa asentado en las clásicas normas del oficio, con estructuras textuales cuyos orígenes se remontan, como ocurre por ejemplo con la pirámide invertida, a mediados del siglo XIX. Según varios autores, esta propuesta de construcción de la noticia, basada en las "seis W", surgió durante la Guerra de Secesión en los Estados Unidos, como un medio funcional para que los corresponsales de guerra comprimieran al máximo los datos y los transmitieran a tiempo en lenguaje Morse, para compartir un telégrafo cuyos hilos eran a menudo saboteados.
Nos encontramos inmersos en plena Sociedad de la Información, lo que supone la aparición de nuevos medios consecuencia del auge de las nuevas tecnologías. Unos avances ante los que el profesional de la información no puede quedar desfasado si no desea “autocondenarse” a morir lánguidamente al no saber manejar las nuevas herramientas. Este factor, si bien por una parte ha significado una importante evolución en la tarea periodística, por otra ha permitido que al periodista se le exijan cada vez más tareas. Es más, este periodista debe saber redactar un mismo texto para la radio, la televisión, la prensa escrita e incluso para la versión web de la que dispone el grupo para el que trabaja. Tal y como señala Álvarez Marcos en el Manual de redacción ciberperiodística “la convergencia de diferentes medios en una misma estructura empresarial y la proliferación de compañías multimediáticas, ha generado una tendencia al aprovechamiento múltiple de los mismos recursos periodísticos. Nace así la multitextualidad, entendida como la capacidad de un texto para ser muchos a la vez”. En este sentido se retoman viejas formas de la actividad periodística que ayudan a aunar todo el esfuerzo en un mismo texto: la pirámide invertida.
Estamos en la era del hipertexto, pero el quehacer periodístico continúa asentado en las clásicas normas del oficio, con estructuras textuales cuyos orígenes se remontan, como ocurre por ejemplo con la pirámide invertida, a mediados del siglo XIX. Según varios autores, esta propuesta de construcción de la noticia, basada en las "seis W", surgió durante la Guerra de Secesión en los Estados Unidos, como un medio funcional para que los corresponsales de guerra comprimieran al máximo los datos y los transmitieran a tiempo en lenguaje Morse, para compartir un telégrafo cuyos hilos eran a menudo saboteados.
No se trata aquí de abundar en la visión histórica sobre el surgimiento y evolución de los géneros, tratamientos y formatos periodísticos clásicos. Lo que sí es conveniente anotar, para los fines de nuestro análisis, es la vigencia casi inmutable a través de los años de las propuestas más clásicas de formatos periodísticos y tratamientos de la noticia en la reconstrucción de la realidad. El caso más prototípico es el de la pirámide invertida, cuya funcionalidad la hace gozar por igual de incondicionales defensores y duros detractores.
Si la pirámide invertida ha sido el patrón redaccional hegemónico entre los periodistas de todo el mundo, no es de extrañar que la inercia profesional y la tendencia al volcado de los textos en Internet hayan conducido a que, hoy por hoy, este formato reine también en los periódicos digitales. La cuestión es conocer si el formato piramidal, cuyos pros y contras han sido ampliamente debatidos en el marco del diario de papel, ofrece o no las mismas ventajas e inconvenientes para la escritura de noticias en periódicos digitales.
Autores, como el profesor José Álvarez Marcos en el Manual de redacción ciberperiodística, aconseja el uso de la pirámide invertida, “amplificada y multiplicada por la acción del hipertexto. Por lo tanto, podemos concebir la multitextualidad como la adecuada combinación de la estructura piramidal con el lenguaje hipertextual. La nueva pirámide convergente se estructura, como la clásica invertida, para que una misma noticia o texto pueda ser utilizado por los diferentes medios que confluyen o convergen en la misma sociedad mercantil”.
También Gumersindo Lafuente, director de elmundo.es, destaca la vuelta a fórmulas periodísticas "de toda la vida" para poder informar a través del móvil, tales como la "pirámide invertida" (aparentemente desterrada en Internet) por la importancia de la falta de espacio. Así, Lafuente constata la vuelta de la pirámide invertida y afirma que "para informar a los jóvenes —la audiencia que más puede crecer a través de los teléfonos celulares— sirven perfectamente las normas tradicionales del periodismo, es decir: titulares breves, altamente informativos y atractivos".
Para otros autores, como el profesor Salaverría de la Universidad de Navarra rechaza el uso de la pirámide invertida en la web debido a que “trasladar sin más una estructura cerrada como la pirámide invertida al periódico digital supone prescindir del nuevo recurso periodístico clave: el hipertexto”. Según este profesor gracias al empleo adecuado del hipertexto como recurso redaccional, la noticia en el periódico digital puede superar la limitación, puede librarse por un lado de la redundancia y previsibilidad que acarrea la pirámide invertida —pues con ella la noticia se configura como una sucesiva amplificación de datos, sin lugar para la intriga—, y puede adquirir, por el contrario, el desarrollo informativo y estructural del que en buena medida adolece en la prensa de papel. No es obligatorio incorporar en el cuerpo de la noticia todos los datos. Un enlace hipertextual a terceras páginas permite ampliar, aclarar o relacionar cualquier información, mediante nuevos textos, recursos infográficos o audiovisuales.
El hipertexto pone en manos del lector la posibilidad de ampliar hasta donde desee la contextualización documental de cada información y, al mismo tiempo, le libera de leer pasajes documentales indeseados que ralentizan y oscurecen la lectura. La asimilación de la escritura hipertextual exige una renovación en los modos de estructurar y escribir la información.
En definitiva, ambas propuestas deben estar vigentes. Por un lado habrá lectores que prefieran una lectura rápida de aquello que acontece sin necesidad de perderse en una maraña de datos. La pirámide invertida se lo ofrece en bandeja. Por otro lado, el hipertexto viene a proporcionar una modalidad de self-service periodístico: permite que cada lector se aliñe su propio plato informativo con los ingredientes que desee y en el orden y cantidad que le apetezca. Aquel que quiera profundizar en determinados detalles de la información, tendrá a su alcance los enlaces hipertextuales, a un “click”… de distancia.

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