Periodismo Participativo
Shayne Bowman y Chris Willis en We, the media describen el Periodismo participativo como el acto de un ciudadano o grupo de ciudadanos que juegan un papel activo en el proceso de colectar, reportar, analizar y diseminar información con el fin de suministrar información independiente, confiable, exacta, de amplio rango y relevante que una democracia requiere, con poca o ninguna supervisión.
Este papel de ciudadano-periodista aparece en EE.UU por vez primera en The Northwest Voice. Wired news narraba en julio del pasado año que en este pequeño diario californiano todo lo publicado, tanto en la edición web como en la edición en papel, es realizado por los habitantes del noroeste de Barkersfield de forma gratuita. Se da así voz a las noticias locales de una población.
Juan Varela destaca otras experiencias en este campo con Wikinews y Goskokie.com. En España, Qué!, el nuevo diario gratuito de Recoletos, utiliza las bitácoras para recoger información de los ciudadanos y generar criterios para la selección de las noticias. Otros gratuitos como 20 Minutos llevan tiempo experimentado con las informaciones enviadas por los ciudadanos desde mecanismos más tradicionales, aunque ahora se ha lanzado al Periodismo 3.0
Hay voces positivas que claman por este tipo de periodismo. Tal es el caso de Jay Rosen, profesor de periodismo en la Universidad de Nueva York, quien en Public Journalism as a Democratic Art define este periodismo como “just good journalism” y en el que intentan devolver el proceso democrático a sus raíces y fortalecer así el proceso político. Pero también hay voces discrepantes, como las de Shayne Bowman y Chris Willis que consideran que la venerable profesión del periodismo se encuentra en un raro momento de la historia donde, por primera vez, su hegemonía como guardián de las noticias es amenazada no solo por la tecnología y los nuevos competidores, sino, potencialmente, por la audiencia a la que sirve. Juan Varela, por su parte, destaca las deficiencias de este tipo de periodismo participativo, en Diario como el Qué!, donde hay censura previa de los blogs, abundantes limitaciones de almacenamiento y normas de estilo rigurosas.
