Thursday, May 05, 2005

SER "EXCLUSIVO" TIENE UN PRECIO


"Una mano en el ratón, la otra en el bolsillo".
Ana Pantaleoni.

En el año 1992, con Internet aún en pañales, el Chicago Tribune decide copiar su contenido para publicarlo en la Red. Se inicia así lo que se ha denominado el periodismo digital. Le siguen otros diarios y semanarios que intuyen que en el futuro una parte sustancial de la información llegará al público a través de la web. España se incorpora, con el habitual retraso, a este movimiento. Hoy, prácticamente todos los periódicos nacionales, de información general, deportiva o económica, entre otros, editan junto a sus rotativas, una edición digital. Estar on line es cuestión de prestigio y modernidad, y ninguna publicación periódica importante, sea diario o semanario, puede dejar de tenerla. Por otro lado surgen nuevos periódicos digitales que no encuentran el respaldo de sus "madres de papel". Pero, ¿se debería o no cobrar por el acceso a estos contenidos digitales?

"A comienzos del siglo XXI ya hemos comenzado a asistir a esta nueva orientación estratégica que insiste en que el negocio debe provenir de la venta de información y no de la publicidad". A pesar de esta tendencia, hay estudios, como el de la consultora Júpiter Media Metrix, que indican que el 70 por ciento de los cibernautas rechaza el pago de contenidos. Por este motivo muchos piensan que cobrar es un suicidio o cuanto menos una apuesta arriesgada.

Partiendo del contexto que nos envuelve, debemos rechazar la premisa de Manuel Castells, según la cual "a pesar de los continuos intentos de comercializar Internet, si bien se ha convertido en un instrumento esencial para la actividad económica, la gran masa de flujos de información en Internet son de uso social y personal no comercial. Internet es fundamentalmente un espacio social". Sin embargo, la rentabilidad económica es la que determina la vida de un periódico digital, entendido éste como un producto más del juego económico capitalista en el que nos vemos sumergidos. Por ello se debe hacer negocios no sólo en Internet, sino también con Internet -por muy mal que le parezca a Castells.

Ahora bien, partiendo de la idea de que se DEBE estar en la web -por motivos de prestigio y modernidad-, también se debe reconocer que, en general, las versiones digitales de los periódicos empiezan a afectar a la difusión convencional. Así lo reconocen estudios como el realizado por la consultora estadounidense Belden Associates, que muestra que los sitios web de los diarios empiezan a tener un impacto negativo para los índices de lectura de las versiones impresas.

Lo más sencillo sería cobrar por los contenidos, pero la mayoría de los internautas no está dispuesto a pagar -por el contexto que venimos describiendo. Dejar el periódico completamente gratuito tampoco sería la solución idónea. Como señala Ana Pantaleoni "la publicidad no basta para sostener ofertas gratuitas".

Sin embargo, Internet tiende al cobro de los contenidos para su rentabilidad. Si se piensa que es muy poco probable que funcione esta opción de "cobrar" mientras sigan existiendo en la red sitios gratuitos en los que obtener la misma información sin pagar, la solución "menos perjudicial" para todos, a corto plazo, sería la exclusividad o especialización, según la cual los medios digitales ofrezcan unos servicios básicos gratuitos -de información general- y otros específicos -o de información especializada- bajo un precio establecido. Por tanto, se cobrarían los servicios "exclusivos", manteniendo gratuitos los contenidos generales. De esta manera, los internautas van asimilando la idea de que se debe pagar para obtener una información específica y de calidad que ofrece un valor añadido con respecto a otras informaciones. Esto puede traer consigo, a largo plazo, la especialización de los diversos medios digitales.

En definitiva, el estar on line es una exigencia de marketing de imagen de la que ningún medio puede prescindir. Aún no se han encontrado los mecanismos para afrontar el coste que supone el ejercicio del periodismo digital. Pero si algo tenemos claro es que hoy la Red es gratis en su mayor parte. Mañana, probablemente, no.

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Bibliografía recomendada:

AA.VV (2000): Diarios digitales: apuntes sobre un nuevo medio. Universidad del País Vasco Servicio editorial, Bilbao.

Parra Valcarce, D. y Álvarez Marcos, J. (2004): Ciberperiodismo. Síntesis, Madrid.

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