APRENDIENDO A "TEJER" LA RED
"Lo primero al escribir para Internet es saber escribir".
Gabriel García Márquez
Gabriel García Márquez
La Red modifica las fórmulas de expresión e incluso revoluciona el modelo más primitivo: la escritura. Nuevos mecanismos textuales se imponen con el objetivo de alcanzar una lectura más clara, cómoda y casi intuitiva. Evitar el uso de los scrolls, aplicar enlaces en el cuerpo de texto e incentivar la respuesta del lector son algunas de las claves para alcanzar el éxito en Internet.
Aún recuerdo mis primeras prácticas. Fueron en el gabinete de comunicación del Ayuntamiento de Chipiona (Cádiz). Ese verano estuve trabajando para la web oficial. Lo primero que me pidieron fue que creara una página alternativa a la web intrusa –no oficial– que por aquellos entonces circulaba por la Red. Inmediatamente se me pasó por la cabeza una célebre frase de García Márquez: “Lo primero al escribir para Internet es saber escribir...”. A partir de ahí, comencé a indagar en las técnicas que pueden resultar útiles para adaptar el estilo a las condiciones del medio. Algunas de las técnicas que propuse aún se mantienen en la actualidad. Otras están aún por hacer o ya han desaparecido.
Partía de la importancia que tiene el texto. Es ante todo el elemento central de cualquier sitio Web. Los expertos en la materia han señalado que el usuario visita la Web principalmente para obtener información. Pero no era lo mismo escribir para la Red que para un escrito impreso. En la Web el usuario leería en el orden que deseara, no de forma lineal.
Partía de la importancia que tiene el texto. Es ante todo el elemento central de cualquier sitio Web. Los expertos en la materia han señalado que el usuario visita la Web principalmente para obtener información. Pero no era lo mismo escribir para la Red que para un escrito impreso. En la Web el usuario leería en el orden que deseara, no de forma lineal.
Así que lo primero que propuse fue organizar la información en diversos menús de navegación. Éstos nos darían la funcionalidad que buscábamos. En lugar de colocarlos a un lado, los ubicamos a lo largo de la página principal, que dividimos en tres bloques bien diferenciados. En cada uno de estos bloques ubicamos los enlaces, que ayudarían al usuario a manejar la información que pondríamos a su alcance.
Una vez que el usuario alcanzaba el documento que deseaba, se encontraría con el texto. En ellos hicimos una doble distinción: por un lado los textos que ya estaban escritos y se volcaron directamente en la red (historia, monumentos, carnaval, etc.), y los que se redactaban desde el propio gabinete para los medios. Los primeros no se modificaron. Los segundos se redactarían siguiendo la estructura de la pirámide invertida con títulos y subtítulos claros, simples y concisos. La conclusión y los hechos básicos se presentarían al comienzo; los detalles o antecedentes se colocarían después, en orden descendente de importancia. Este estilo ofrece un modo eficaz de organizar contenido para la Web, dado que no todos los usuarios leerán el documento completo. La idea era que cuando el lector hubiera salido hubiese leído la información más importante. Tampoco la página debía ser muy extensa: no mayor de dos A4, y ayudarnos con los enlaces a lo largo del texto para hacerlo más breve y dar así credibilidad al contrastar la información con otras páginas –cuya propuesta finalmente se desestimó.
Por su parte las imágenes que usáramos deberían, o bien reforzar, resaltar o reemplazar el texto, o bien usarlas como mapa sensible donde clickeara el usuario para obtener más información.
De la misma manera, debíamos tener en cuenta el modo de lectura de los internautas. Esto tendría implicaciones además en la tipografía y el color de las letras –incluso el color de los fondos.
John Morkes y Jacob Nielsen afirman que "cuando accedemos a un texto en la Red no leemos, sino que escaneamos". Dicen que fijar nuestra atención en la pantalla durante periodos largos de tiempo resulta difícil. Por tanto, nos desplazamos rápido por encima de las palabras absorbiendo lo más sugerente visualmente e ignorando lo demás. También pensamos que lo mejor era colocar una sola idea por párrafo porque cuando el usuario explora una página tiende a leer sólo la primera frase de cada uno de estos párrafos. Es probable que no se detenga para absorber una segunda o tercera idea enterrada en un párrafo largo. Por tanto el texto debía ser breve y sencillo, con un lenguaje conciso y objetivo, tal y como recomienda Nielsen.
Por otro lado, éramos conscientes de la importancia de la tipografía, ya que el tipo y la fuente que se use puede mejorar u obstaculizar la experiencia del usuario con el sitio visitado. Nos decidimos por la verdana, que es una de las recomendadas por su mayor resolución, que también aplicamos para los titulares de sección y los ladillos. De la misma manera tuvimos en cuenta las fuentes en negrita, que llaman la atención del lector. En un principio se abusó de su uso, y por ello se decidió limitarlo a algunos titulares. También era mejor evitar texto en letras cursivas o todo en mayúscula cuando se desea dar énfasis, ya que no estamos habituados a leer la letra de esa manera o restar mérito a textos de igual valor (sólo para los titulares de la nota de prensa irían en mayúsculas).
El color del fondo sería claro: azul claro sobre azul oscuro o negro sobre blanco, obteniendo así el suficiente contraste para la legibilidad del documento.
En definitiva, se marcaron las pautas o técnicas que se debía seguir en la web oficial del Ayuntamiento. Pero estas fórmulas no son las definitivas y se irán modificando a lo largo del tiempo. Porque aún queda mucho por escribir en la web, por "tejer" en la web.
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Artículos recomendados:
Be Succinct! (Writing for the Web) de Jakob Nielsen.
How Users Read on the Web de Jakob Nielsen.
Concise, SCANNABLE, and Objective: How to Write for the Web de Jakob Nielsen y John Morkes.

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